Con gusto y dedicación

Felipe Carrillo Puerto.- “Me pegue a aprender de los ingenieros, porque me gusto el tipo de trabajo, así me escogieron, primero para ser supervisor y luego jefe de invernadero”, narra Hilario Quiñones Chac, quien no concibe su vida sin Hidroponia Maya porque esta orgulloso de trabajar en lo que mejor sabe hacer: cultivar.
Se enteró por unos amigos de un trabajo para zanjear la tierra, ganando 400 pesos a la semana, sin saber que esta oportunidad le daría un cambio a su vida, ya que con su empeño de aprender y preguntarle siempre a los ingenieros de cada labor que se hace en el invernadero, lo escogieron para aprender como se maneja la planta y fue así que lo ascendieron a supervisor y posteriormente a jefe de invernaderos.
De ese trabajo de milpero, donde tenia carencias económicas y una casa sin techo, pasó a un empleo formal donde, con dedicación y constancia, ha logrado posicionarse a la altura de los ingenieros con tan solo tener su primaria, con un suelo decoroso que le da la estabilidad que buscaba y con la cual ha podido darle estudio de bachillerato a 4 de sus hijos y 2 más a quienes planea darles una licenciatura.